Casa de campo para rehabilitar con 113 m² construidos según Catastro sobre parcela urbana de 187 m², integrada en un conjunto con terreno rústico anejo de 24.024 m² de uso agrario. Superficie mínima total identificada: 24.211 m², más otras referencias catastrales vinculadas pendientes de comprobación final.
En uno de los enclaves más especiales de Marxuquera, rodeada de naturaleza, montaña y campos de cítricos, se encuentra esta propiedad con un carácter difícil de encontrar hoy en día. Un lugar pensado para quien no busca una vivienda convencional, sino un espacio con alma, privacidad y enormes posibilidades para crear un proyecto verdaderamente singular.
La finca combina la esencia de las antiguas casas de campo de la zona con la fuerza de un entorno privilegiado, abierto al paisaje y con una conexión directa con la tierra. La vivienda, con su presencia sólida y su estilo tradicional, se acompaña de terreno agrícola, naranjos, espacios exteriores y vistas despejadas que convierten cada rincón en una invitación a imaginar lo que este lugar puede llegar a ser.
Aquí no se compra solo una casa, sino un conjunto con identidad propia: acceso entre vegetación consolidada, explanada exterior, terrazas y plataformas con vistas, zonas auxiliares, infraestructura agrícola visible y una atmósfera de calma que transmite desconexión desde el primer momento. La relación entre la vivienda, el cultivo y la montaña crea una imagen auténtica, muy ligada al paisaje valenciano más natural y menos artificial.
La propiedad requiere rehabilitación, y precisamente ahí reside gran parte de su atractivo. Es una oportunidad para quien sepa ver más allá del estado actual y quiera recuperar una finca con historia, transformándola en una casa de campo con personalidad, en un refugio privado o en un activo patrimonial con enorme valor paisajístico.
El terreno aporta amplitud, privacidad y un componente agrícola real, con zonas de cítricos y una implantación que refuerza la sensación de finca completa, vivida desde la naturaleza y pensada para disfrutar del entorno. Las vistas abiertas a la montaña y al valle terminan de dar sentido a una propiedad que destaca no por ser perfecta hoy, sino por todo lo que puede llegar a ofrecer.
Una finca para quien valore la autenticidad, el paisaje y el potencial de crear algo verdaderamente especial en una de las zonas rurales más atractivas de Gandia.